El alma de Taiga

La Naturaleza enseña a los soldados de la vida cuándo y cómo deben luchar por ella

LAS PERSONAS

Las personas que comparten los valores de Taiga y que asumen la responsabilidad de que las cosas cambien, participan o colaboren con los proyectos y campañas que Taiga desarrolla. 

A todas ellas, gracias. Gracias por su esfuerzo y por su determinación, pero por encima de todo, gracias por creer en él.

Judith Estrada (Barcelona, 1964), fundadora de Taiga Conservació, nació en una familia de empresarios amantes de la naturaleza y los animales, condiciones que marcarían su destino desde bien pronto.

Tras licenciarse en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Autónoma de Madrid, y de haber iniciado ya el camino como activista en la defensa de la naturaleza en la antigua ADENA (absorbida años después por el WWF), su innata inquietud y ganas de ver mundo le llevaron a explorar nuevas propuestas innovadoras en formación empresarial. Y así fue. Oxford, Madrid y París alojaban las escuelas de negocio del MIM, Master in Managenment de la ESCP Europe, que siguió durante tres años.

Acabada esta intensa experiencia formativa en Europa, vuelve a Barcelona para iniciar su carrera profesional en el ámbito de la Estrategia, el Marketing y la Comunicación de Empresa y, años más tarde, desarrolla un proyecto empresarial fundamentado en la elaboración de tratamientos con aceites esenciales, para muchos, las verdaderas almas de las plantas.

Demasiado lejos todavía del mundo natural, decide acercarse a él y profundizar más en su conocimiento. De nuevo inicia un Máster, esta vez, en Gestión y Conservación de la Naturaleza en la Universidad de Cádiz. Paralelamente, profundiza en el conocimiento del lobo, complementando su formación con estudios técnicos en Veterinaria y en Rehabilitación de Fauna Salvaje.

Muy comprometida con la lucha activa por la Conservación de la Naturaleza, este viraje profesional le permite emprender un nuevo camino dentro del ámbito de la Educación Ambiental que la lleva a fundar Taiga Conservación, un proyecto que refleja muy bien a su persona: un alma inquieta, enamorada de la naturaleza, con vocación de servicio y con una gran pasión por el lobo.

Se dice que el lobo tótem es un maestro espiritual de primer orden y que quienes tienen un lobo tótem, suelen ser personas con inquietudes espirituales que dedican su vida a enseñar sobre lo sagrado: la madre Tierra. Dicen que el lobo, es un tótem que ayuda a quienes ayudan. Quizás esto es verdad.
Judith Estrada